EL EFECTO PIRAMIDAL ES REAL


Este texto sólo tiene interés histórico, para que las futuras generaciones comprendan cómo ha sido la lucha entre verdaderos investigadores y los detractores "teóricos" respecto a la energía piramidal. Aún en 2008 se escuchaban los lejanos ladridos de los irresponsables que se dedicaban a negar lo que nosotros, los piramidólogos, demostrábamos a diario en laboratorios, hospitales y residencias particulares de miles de usuarios.

Sepa disculpar el Lector si incurrimos muchas veces en la burla, la ironía y hasta el cinismo, pero en esta cuestión donde los piramidólogos somos llamados "piramidiotas" por aquellos que -como los imbéciles- se suelen reír de lo que no conocen, preferimos tomarnos el asunto con un poco de humor, aunque resulte ácido. Al menos no somos tan irrespetuosos como para usar la indiferencia, toda vez que hasta los tontos merecen respuesta.

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EN RESPUESTA A LOS FALSOS CIENTÍFICOS DE CUBA Y OTROS PAÍSES

Hola Amigos Piramidólogos de Cuba y de Todo el Mundo,
Va mi respuesta ante las publicaciones como la abajo expuesta, advertida por mis amigos la Ingeniero Silvia Yraola y el Dr. Ulises Sosa Salinas, realizada por un supuesto científico (de los que tienen dogmas en vez que axiomas, y que se quedaron en Newton y hasta mal interpretado), despreciando olímpicamente a Ernst Mach, Plank, von Braun, Robertson, Linus Pauling, Paul H. Müller, James Clerk Maxwell, Nicolas Tesla, Roberto Balmaceda, H. Lorentz, Herminio Sánchez Gómez y otros más de mil físicos y químicos anteriores y posteriores al mítico Einstein, no me queda más remedio que preguntarme si esos señores que se dicen científicos -con la única "razón" de poseer un título académico- son idiotas cuyos padres compraron sus títulos o decididamente tienen intenciones viles cuya motivación no puedo ni imaginar.
No es lógico hoy en día negar los efectos de las pirámides, cuando CUALQUIER PERSONA, ¡Y mientras más escéptica mejor!, puede hacer una con materiales extraídos de la basura, puede orientarla hasta con una aguja imantada colocada sobre un cartón sobre el agua, puede probar haciendo una pequeña momificación aunque haya una humedad de niebla, puede comprobar la imposibilidad del desarrollo de bacterias saprófitas y parásitas y la innocuidad para las bacterias simbióticas... Y un montón más de experimentos materiales, objetivos, recalcitrantemente materialistas, medibles en gramos, en unidades bacterianas, en microvoltios (si se hacen experimentos con pilas), en efectos biológicos y fisiológicos diversos si pasamos a experimentos un poco más adultos.

El concepto de "energía", para ¿científicos? como Don Luis Felipe Desdín García y otros por el estilo, parece que no pasa de las ecuaciones de la escuela primaria, pero aún eso es admisible, pues se trata de simple ignorancia.
Lo que cuesta más asimilar es que estas personas tengan la desfachatez e irresponsabilidad de hacer publicaciones con "opiniones" sin haber hecho jamás una mínima prueba objetiva, como la que puede hacer mi sobrino de nueve años, encantado con las pirámides porque no se pudren sus muestras, se secan sus flores sin perder el aroma y el agua "se hace eléctrica" en las de lata.
No hace falta, para romper los esquemas tradicionales de la "ciencia atrasada", llegar a los extremos que llegamos los científicos que hemos apostado por la investigación de alto nivel. Sólo hace falta la más infantil experiencia para ver que -aunque con algunas exigencias de forma, nivelación y orientación algo más complejas- la energía piramidal es tan demostrable como el viento QUE NO SE VE.

Si éste puede medirse por la fuerza física que ejerce sobre un objeto cualquiera en proporción a su amplitud en un plano, la energía piramidal puede medirse FÍSICA, MATERIAL Y OBJETIVAMENTE por la diferencia de desidratación de una muestra expuesta contra una muestra testigo; de una muestra incurruptible microbiológicamente hablando, contra un testigo putrefacto; de una solución salina cualquiera, que adquiere mayor tensioactividad y tiene precipitaciones en dispersión ordenada, contra una muestra testigo que conserva una baja tensioactividad con precipitaciones completamente entrópicas.

Pueden hacerse comparaciones en las que sólo se precisa un microscopio ordinario, suficiente para ver las bacterias. Un poco más de sabiduría (algo así como un cuarto o quinto año de bachillerato biológico), sería necesario para estudiar las diferencias en el proceso de coagulación-floculación de los coloides.
Hacer experimentos y comprobar la existencia de la energía piramidal a niveles de investigación física, requieren un capital cero, porque con unos cartones que se consiguen en la basura y hojas de afeitar viejas se demuestra el poder antioxidante y de recuperación microcristalina del campo magnético piramidal, y ello en nada invalida el axioma energético de "nada se pierde, todo se transforma". Hasta el hecho de hacer ese experimento tiene una acepción válida en el mismo sentido, reciclando hasta la basura para experimentos científicos. El problema es que las neuronas de algunas personas están demasiado oxidadas y al parecer no hay pirámide que les ayude (porque no entrarían en una ni aunque les pagasen, no sea que tengan que cambiar de criterio).

Esta gente que mezcla pirámides con unicornios jamás hizo otro experimento más práctico que el de leer algunos libros de física y hacer alguna publicación no razonada, para ver la reacción.
Pues la reacción mía está más allá de lo que estos señores puedan percibir, aunque lean estas palabras. Y no por subjetiva deja de ser real. ;-) Lo único que lamento sinceramente de esa nota, es que este señor de mentalidad paleolítica ocupe un puesto académico en un país revolucionario y culto como Cuba. Pero bueno...

"-Ladran, Sancho...
- Señal que cabalgamos, Señor...
- Bien, Sancho, bien... Pero dígale a Don Luis Felipe Desdín García, que aunque no sabe nada de física al menos estudie un poco de historia... Que hasta los Quijotes de la Ciencia podemos ir contra los molinos, pero no contra los vientos"

Un Abrazo piramidal


----- Mensaje original -----
De: silvia yraola herrero
Para: PIRAMICASA
Enviado: miércoles, 12 de mayo de 2004 20:28
Asunto: piramides vs unicornio
Gabriel, aqui estoy con Ulises, ambos ofendidisimos con la Prensa Nacional que se hizo ECO de un articulo insultante aqui te lo remitimos pidiendote de favor que respondas con tus sabios criterios, tambien te mandamos la respuesta de Ulises al articulo que aun no se ha enviado para que nos des tu criterio, pues necesitamos el apoyo de todos lo Piramidologos de LEY. Cariños y un abrazo polemico.
Ing. Silvia Yraola Herrero y Ulises


E AQUÍ LA VERGONZOSA NOTA DE UN PSEUDOCIENTÍFICO

La energía piramidal y el esqueleto del unicornio

Luis Felipe Desdín García*
(Extraído de una web ya extinta debido las aberraciones que contenía. Los comentarios en rojo son míos. Gabriel)

"De la valía del razonamiento lógico, racional y científico no duda ninguna persona que esté en pleno dominio de sus facultades mentales. Sin embargo, la existencia de no pocos seguidores de seudociencias como el ocultismo, la adivinación y la clarividencia, contrasta con esa capacidad privativa del hombre y con las numerosas contribuciones que ha hecho la ciencia a la humanidad, sin las cuales el mundo estaría sumido en la tenebrosa noche de la ignorancia. El problema es que su razonamiento no es lógico, por que habla de algo que Usted desconoce y presupone que no hay nadie que conozca...
Y es que la fascinación que provoca lo oculto, lo “escondido” y aquello que trasciende las fronteras del entendimiento, ejerce una atracción casi hipnótica que acompaña a los seres humanos desde épocas remotas. En ese campo se hallan las seudociencias y una forma de identificarlas se asienta en el criterio de que sus fundamentos son incompatibles con alguno de los principios más convincentes y probados de la ciencia. Si se recurre a esta certeza, entonces es fácil reconocer a una de las innumerables flores estériles que crece en ese pantano: la energía piramidal.
No ha de ser una flor tan estéril, ya mi empresa, aunque lentamente, va ganando terreno, sólo merced a la efectividad de los productos y su consecuente publicidad boca a boca. (cabe recordar que este articulo se escribió y lo respondí en 2004, cuando aún la CENAMENT no había emitido el dictamen oficial sobre el efecto piramidal).
Los creyentes de esta profesan el dogma de que una vez construido un objeto de forma piramidal, respetando determinadas proporciones y orientación, se genera en su interior una “energía de las formas”, que solo se materializa en esas circunstancias. Pero los fundamentos de la energía piramidal son irreconciliables con la Ley de Conservación de la Energía, término este último que proviene de la palabra griega energeia (actividad). Una de sus acepciones, la concerniente al concepto científico universalmente reconocido, la define como la medida general de las distintas formas del movimiento."

El "creyente" es Usted, Dr.. USTED cree que no funciona, USTED cree que es una tontería, USTED cree hablamos de una pseudociencia, USTED cree negativamente, porque jamás en su vida ha hecho los experimentos más elementales al respecto.

La energía se puede clasificar en dos tipos: cinética (la inherente al movimiento de los cuerpos) y potencial (relacionada directamente con alguna interacción). En la naturaleza solo se conocen las denominadas gravitatoria, electro-débil (que tiene sus manifestaciones en los fenómenos electromagnéticos y en determinados procesos de desintegración que transcurren muy lentamente en el micromundo) y nuclear.
Le recomiendo estudiar un poco más a fondo la física cuántica, Dr. Verá que hay en esa rama de su ciencia, mucho más de lo que parece, estando allí todas las respuestas teóricas a la cuestión de las pirámides. Además, puede hallar las concernientes a los resultados prácticos. Pero para eso USTED tiene que hacer sus propios experimentos. Aunque más no sea para callarse la boca antes de seguir hablando tonterías en nombre de la ciencia.
Por tanto, cualquier energía tiene su origen en el movimiento o en una de dichas formas de interacción. De manera que, para hablar de ella es necesario definir su origen. La experiencia acumulada por la actividad humana ha demostrado que formas cualitativamente distintas de movimiento de la materia, son capaces de transformarse unas en otras, y que este proceso de metamorfosis es controlado por equivalentes cuantitativos rigurosamente determinados.
Este principio, irrebatiblemente demostrado por la práctica, se conoce como de la Conservación de la Energía. A los alumnos de secundaria básica se les formula brevemente así: la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma.
La Ley de Conservación de la Energía está presente en cada momento de nuestras vidas. La aplican los “gorditos” que realizan ejercicios físicos sistemáticamente para “quemar la grasa”, y que siguen dietas hipocalóricas, donde se preferencia al yogurt sobre el pan porque 100 gramos de este significan 280 calorías, mientras que igual cantidad de yogurt solo contiene 62.
Aunque el taxista no piense en esta ley, sabe que su automóvil solo es capaz de recorrer aproximadamente 12 kilómetros por cada litro de gasolina quemada, si su vehículo es un carro convencional. Asimismo, la tiene en cuenta el vecino que sustituye su bombillo incandescente por otro fluorescente para reducir su gasto mensual y recibir una mejor iluminación.
En todos estos casos, se comprende que el origen de la energía parte de una forma concreta de materia (yogurt, pan, gasolina o diesel) que experimenta las correspondientes reacciones químicas. Así se libera una energía que sufre transformaciones, una cadena de metamorfosis capaces de dar al final calor, luz o movimiento. O por el contrario, se acumula como “combustible no quemado”, que es el caso de quienes no siguen la dieta ni realizan ejercicios físicos.
Según sus postulados, la energía piramidal proviene de la forma, de manera que está asociada a un concepto geométrico y no a la materia en sí. Pero como la energía es una medida del movimiento —y este no existe separado de la materia—, aceptar la existencia de la denominada piramidal significa admitir que la Ley de Conservación de la Energía no es cierta. Semejante posición niega o contrapone todos los conocimientos científicos en los que se basan la ciencia y la tecnología contemporáneas.

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ENERGÍA PIRAMIDAL, DRAGONES Y UNICORNIOS

Las pseudociencias también se identifican por la invocación de entes materiales o sobrenaturales inaccesibles al experimento y la energía piramidal satisface plenamente este criterio.
Sentir, percibir y representarse los objetos del mundo que nos rodea es una facultad que está ligada a la naturaleza fisiológica y puede manifestarse como resultado de su actividad práctica.
Por ejemplo, el colorista de una fábrica textil distingue matices de pigmentos “invisibles” para otras personas; el paladar de un catador es mucho más agudo que el de la mayoría de los seres humanos; el poder de diferenciación de sonidos de un buen director de orquesta apenas puede compararse con el de un simple mortal. Pero, como regla, por muy entrenado que se tengan los sentidos, nuestros órganos solo pueden percibir una parte insignificante de todas las formas de la materia realmente existentes.
Es mediante el desarrollo científico que el hombre ha podido acrecentar el poder cognoscitivo de sus órganos sensoriales. Solo con la ayuda de instrumentos, dispositivos y aparatos podemos notar la radiactividad, el campo eléctrico o el magnético. Por eso Usted debería trabajar con pirámides, aplicando la rigurosa del método científico, antes de hablar de algo que nunca ha experimentado.
De manera que, si la energía piramidal existe y no la advertimos mediante nuestros sentidos, entonces resultaría lógico poder medirla con aparatos apropiados a través de alguna interacción que ella experimente con la materia, como se hace en los casos anteriormente citados. Queda invitado a mi casa, a permanecer unas cuántas horas en una pirámide modelo Hércules, a ver si no va a sentir nada...

Ante tal situación, nada mejor que recurrir a un árbitro imparcial, tal y como nos lo enseñó Galileo Galilei: al experimento. La medición nos ayuda a desembarazarnos del subjetivismo en la valoración de muchos fenómenos.

Excelente idea, Dr. Nada menos que del Gran Galileo, habla Usted... Que rompiera los esquemas de pensamiento de su época. Pero proceda a la práctica Usted mismo.
Un caso ilustrativo en este sentido es la diferente percepción del paso del tiempo entre quien está en compañía del ser amado y el que espera el turno para el dentista. En tan disímiles coyunturas solo un reloj puede establecer fácilmente la verdad. Galileo solía enfatizar el valor del experimento al decir que “Ciencia es medir”.
Por otra parte, si usted afirma que el mercado de B y 19, en el Vedado, es el más barato de Ciudad de La Habana, resulta natural que pueda decir cuál es el precio de los productos que allí se ofertan para poder compararlos con los de otros. Y cuando hable del importe seguramente se referirá a una unidad monetaria concreta: peso o peso convertible. Asimismo, resulta normal preguntarnos cuánto más energética es una pirámide de cristal que una de aluminio, y en qué unidades se expresa esa energía.
Cuando la humanidad no conocía el magnetismo, no podía medirlo. Cuando hablamos de energía piramidal, hablamos en realidad de magnetismo sutil, magnetismo telúrico (el mismo que puede medir con gravímetros y otros instrumentos).
Al continuar en esa línea de razonamiento resulta que, además de que la energía piramidal no la perciben nuestros órganos de los sentidos, tampoco ha sido medida nunca por un instrumento, dispositivo o aparato. ¿Cómo poder afirmar entonces la existencia de algo que no está al alcance de ningún procedimiento de comprobación?
Vuelvo a este problema básico, Dr.: USTED no lo ha medido. USTED no ha experimentado y allí radica su error fundamental. Cree que su titulación le da derecho per se a dictaminar sin experimento mediante alguno.
En el medioevo se creía en la existencia de dragones y unicornios, pero lo cierto es que nunca nadie vio un ejemplar vivo y hasta ahora ningún paleontólogo ha encontrado un esqueleto de ellos.
Pero en la Edad Media no se conocían los velocirraptors, los dinosaurios, los plesiosaurios, los pterosaurios, los allosaurios.... Auténticos dragones, voladores algunos, aunque ninguno lleve ese nombre... ¿Acaso no se han encontrado sus esqueletos, siendo animales a los que la imaginación popular sólo les agregó la capacidad de arrojar fuego por la boca o la naríz? Y aún así, el Dr. Jaques De Mahieu descubrió gracias a unos de sus colaboradores fisiólogos, que los pterosaurios despedían ácido clorídrico por el pico, como medio de defensa o ataque... ¿Seguro que no existieron los "dragones", aunque les demos otro nombre?


LA PANACEA PIRAMIDAL

Las pseudociencias nos ofrecen conocimiento y sabiduría sin el esfuerzo del estudio, nos prometen producciones sin necesidad de esfuerzo. Algunas de ellas dicen ser capaces de pronosticar con exactitud el futuro; las más populares aseguran la curación de nuestros males sin tratamientos costosos, dolorosos e inciertos, como sin duda lo son muchos en la medicina científica.
Ahí está USTED mezclando la paja con el trigo. ¿No hay parteros que hacen abortos?, ¿No hay fisiólogos que se dedican a torturar?, ¿No hay profesionales en todas las ciencias que engañan a sus víctimas? Que alguien use las pirámides como instrumento de fraude es una cosa; que no haya nada de cierto en cuanto a la energía piramidal, o que la piramidología sea una pseudociencia, es otra muy diferente.

No es de extrañarnos entonces que la energía piramidal tenga como rasgo común con otras seudociencias el no requerir de largos aprendizajes. Y la razón es que no se fundamenta sobre un cuerpo de conocimientos genuinos. Si usted se dedica a la cirugía, a la bioquímica, a la termoenergética, a la agronomía o la computación deberá consagrar muchos años a ello. Y si deja de estudiar después que se gradúa, su competencia profesional será efímera.
Con la energía piramidal todo es cómodo y realizable: afilar una cuchilla, incrementar los rendimientos agrícolas, evitar las incrustaciones en las tuberías, reducir los consumos energéticos, curar enfermedades, en fin, toda una panacea.

Quien firma, Dr., se ha empleado en la investigación práctica con pirámides desde 1973, ha formado y financiado equipos de investigación interdisciplinaria con dos doctores en física y uno en matemáticas, ha hecho realizar a diferentes biólogos y químicos, a lo largo de seis años, unos setecientos análisis. He construido y experimentado con más de quinientas pirámides de los más diversos materiales, formas, tamaños y diseños. Por eso puedo afirmar que la energía piramidal NO ES una panacea, pero existe, funciona, sabemos qué tipo de energía es, cómo afecta a los cuerpos orgánicos y cuáles son sus usos y resultados. No obstante, no los conocerá USTED, mientras no salga de su cápsula teórica para pasar a la práctica.

Cuando son analizados los textos que la argumentan puede observarse la ausencia de leyes generales como las que fundamentan a los postulados de la ciencia. Solo interesa el uso práctico, no hay una búsqueda de la verdad, principio que rige a la legítima investigación científica.
La ciencia ya hace siglos que dejó de ser un juego para aficionados. Es como la pelota, muchos hablan y opinan sobre ella con apasionamiento, pero eso no significa que cualquiera pueda lanzar un juego frente al equipo de Las Tunas o dirigir al equipo de Ciego de Ávila. De acuerdo en ésto. La ciencia es (o debe ser) un SACERDOCIO. Nada de aficionados ni de títulos comprados, de los que conozco a más de uno.

Con el paso del tiempo, cada vez fue más necesario para el científico limitarse a una parte del saber, si quería profundizar intensamente en él. Esta lección no la han aprendido quienes se dedican a la energía piramidal, pues como ocurre con frecuencia en las otras seudociencias, sus seguidores no conocen la metodología de la ciencia o se ponen a investigar en un campo ajeno a su preparación o nivel de instrucción. Miguel de Cervantes afirmó sabiamente que ninguna ciencia, en cuanto a ciencia engaña; el engaño está en quien no sabe. De acuerdo en ésto también. Por eso Usted se engaña, no la física. Nuestros avances en piramidología se lo debemos fundamentalmente a doctores en física. Aunque no es despreciable en absoluto el trabajo de este servidor en cuanto a antropología, que ha permitido recuperar antiquísimos saber y guiar las finalidades de la física en detalle, tratándose de pirámides.
Las explicaciones de esta “energía de las formas” son muy pintorescas, dignas de la mente del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha. Algunos seguidores explican que “la pirámide funciona como catalizador, transportando en su interior la energía cósmica que se condensa y activa, y que dentro de ella se genera una concentración y circulación de energía que comienza en cada uno de los cinco vértices y confluyen en el área central”. Lo cual no deja de ser cierto, por más que USTED no conozca más profundamente la cuestión.
Otros adeptos hablan de que “es la resultante del paso de los rayos cósmicos a través de la pirámide”. Lo cual también es cierto, aunque no radica allí todo el asunto. Ciertos fieles argumentan “que las pirámides, por el hecho de tener cinco ángulos —cuatro de la base y el del vértice— generan microondas, las cuales producen en su interior una atmósfera altamente saturada de energía que también irradia hacia el exterior por las aristas”. Eso es nuevo hasta para mi... Je, je, je, jeee...

Algunos, no menos osados, afirman sin inmutarse que las pirámides “son una cavidad resonante donde se modulan todas las energías, tanto cósmicas como telúricas, dando lugar a esta nueva energía de una altísima frecuencia, y agregan que los que la han podido constatar saben que la energía piramidal es inmensa, inconmensurable en sus potencialidades”.
En estas explicaciones existe una concentración de absurdos difícilmente superables, y si se sigue su lógica podemos llegar a conclusiones divertidas.
Bueno, también creí probable esa teoría antes de 1984, cuando aún no montaba un laboratorio en toda regla, pero cosas mucho más inciertas y hasta estúpidas he escuchado y escucho aún sobre teorías científicas muy oficiales... Hasta que se demuestra que es así o no. Repase Usted la historia de la ciencia... Y se va a reír de verdad.

Si las pirámides generan microondas, ¿por qué no construimos los hornos de microondas de forma piramidal? Si de rayos cósmicos se trata, entonces la energía piramidal será mucho mayor en una montaña que a nivel del mar, pues es conocido que la atmósfera atenúa la radiación cósmica. Bueno, ya sabemos que la pirámide no genera "microondas" de las que podemos llamar como tales en cuanto a radiaciones electromagnéticas de las que habitualmente manejamos, pero sobre las radiaciones cósmicas, USTED necesita actualizarse; tenga en cuenta que los neutrinos se estudian en minas muy profundas, aún con los primitivos métodos de los laboratorios oficiales...

En el arte y la literatura hay una gran libertad en el uso de las palabras y los términos, porque muchas veces el encanto radica en la subjetividad del mensaje. Asimismo, en la pintura abstracta, la percepción de la obra depende mucho de las experiencias vitales del observador.
Sin embargo, en la ciencia los términos deben definirse rigurosamente antes de ser empleados. En este sentido es como la pelota: ¿puede usted imaginarse un juego en el que el árbitro no tuviera definida la zona de strike? El uso de los términos científicos de manera arbitraria y estrafalaria en estas extravagantes teorías que pretenden explicar la energía piramidal obedece al deseo de aprovechar la credibilidad del lenguaje científico para ganarla ella misma. Eso no es ciencia, sino charlatanería, y conozco muchos charlatanes, con títulos y sin ellos. USTED mezcla erróneamente a charlatanes con piramidólogos, provocando lógicas reacciones, como las provocaría cualquiera que mezclase a médicos con curanderillos charlatanes o fabricantes de crecepelo. No obstante, aún así hay cosas que no están bien definidas sólo por falta de avance de la ciencia. Y en muchos casos la ciencia viene por detrás de los empíricos. En cualquier caso, los teóriocos iran SIEMPRE atrasados respecto a los prácticos.
Aquí se aplica una de las máximas del gran escritor alemán Wolfgang Goethe: se tiende a poner palabras allí donde faltan ideas.

*Doctor en Ciencias Físicas. Investigador Titular del Centro de Aplicaciones Tecnológicas y Desarrollo Nuclear (CEADEN)

Precisamente, Dr., ponga menos palabras, que las suyas desprenden tufo de escritorio, sin ideas ni práctica...