ADVERTENCIAS PARA ESTUDIANTES DE ESTA DISCIPLINA


Aclarando amanece...Una muy pequeña guía para orientarse en el mundo del Feng Shui, por Gabriel Silva.


El Feng Shui y las Pirámides ayudan a tener salud

Estimados amigos, me permito unas palabras sobre el Feng Shui y sus distintas corrientes y escuelas. Lo hago al ver cierto interés en la materia. Escribo algo como lo que me hubiese gustado leer al empezar mis estudios en el tema.


1- De Gorros Negros: La más difundida y popular en Occidente, aunque inexistente en Oriente, es la escuela del señor Lin Yun. Se trata de la autodenominada "Secta del budismo tantrico tibetano del gorro negro". Tal corriente tiene una mezcla muy original de New Age y orientalismo que la ha hecho la preferida de cierto público. Existe desde hace algo mas de 20 años. De Feng Shui clásico tiene muy poco, o sea que de Viento y Agua casi nada. Todo pasa por una mirada muy particular. Para distinguirlos basta saber que no usan la brújula. Como parece demasiado complicado prefieren usar el Pa Kua orientando el norte a la puerta de entrada. Claro, es muy fácil hacer ésto, cualquiera puede hacerlo, sus libros se venden por miles, pero es Feng Shui????? Obviamente noooo. Sin la brújula, sin el Lo Pan no se puede trabajar... Aquí abunda la superstición y las cosas "buenas y malas", "blancas o negras", en fin, lo dejo por aquí, no da para más...


2- Escuela de las Formas: Estilo absolutamente original de la antigua China. Pasa por la comprensión de cómo la forma afecta al espacio y sus ocupantes. El Wu xing o teoría de las cinco fases, el yin y el yang, el concepto de chi o energía, los cinco animales; todo ésto es el fundamento de su escuela. Se la conoce como una corriente intuitiva, lo que alguna gente del punto 1- aprovecha para justificar sus desatinos. Una cosa es la percepción esclarecida de un maestro y otra, por cierto muy distinta, la de un improvisado o aprovechador.


3- Las Ocho Aspiraciones de la Vida: El FS auténtico es complejo y uno pone años para dominarlo, y contratar a un maestro puede ser caro. Pero la gente quiere cosas para hacer, cosas fáciles... Así nació hace unos 100 años el estilo denominado de "las ocho aspiraciones". A cada una de las ocho direcciones de la brújula se le asigna una función. Por ejemplo si el sureste es la prosperidad económica, para "activarla" ponemos una planta del dólar... como el sector es madera la apoyamos con más madera. Es ésto FS??? Es una forma muy básica de magia simpática, pero de viento y agua nada todavía. Es un estilo popular, pero al menos usa las direcciones reales y no cae en el error de los del punto anterior. Hay puntos para los hijos , la carrera, el amor, la fama y para toda necesidad humana. La idea es "activar" esos puntos.


4- Las Ocho Casas: aquí ya entramos en técnicas tradicionales de la escuela de la brújula, este estilo usa los 8 trigramas del I Ching, mediante sucesivas mutaciones se establecen los portentos o presagios. Es un estilo clásico que enseña las direcciones favorables de cada quien y otros aspectos de interés real. Se usa en comunión con la Escuela de las Formas (la clásica).


5- Estrella Volante: Lo más sofisticado es el Xuan Kong Fei Xing Feng Shui. Escuela del espacio-tiempo, resultado de jugar con el Lo Shu o diagrama del 9. Aquí tenemos palabras mayores. De ésto hay pocos libros. Pero se puede aprender en forma cada vez más accesible. Es pura metafísica china, una suerte de astrología de la tierra. ¡Muy recomendable!


6- Otros: Existen decenas de técnicas y estilos del FS del agua, técnicas especiales de variado tipo, muchas en comunión estrecha al calendario chino. Aun hoy se transmiten con cierto celo. Los estilos más potentes trabajan con el Tiempo y el Espacio y no exigen CREENCIA alguna. Por cierto la actitud mental positiva ayuda, pero esa es otra historia, otra materia.
Si vamos a hablar de FS creo que debemos ir a las fuentes y evitar caer en las redes que muchas mentes ávidas han creado. Aquí en mi país hay quienes anuncian la solución a todos los problemas de salud, dinero y amor con los "fantásticos amuletos de Feng Shui", que por supuesto ellos mismos proveen. Esto le hace daño a un arte noble y lindo, y además se aprovechan de la ingenuidad de la gente a quien alivian de la carga de su dinero. Por eso mi palabra de advertencia a quienes empiezan. No gasten su dinero en cosas que no son lo que prometen. Muchas editoriales ya captaron el interés despertado por el tema y encargaron a sus escritores material sobre el tema, la mayoría se copia en el error.

Saludos con el mejor chi.



AMPLIO TRABAJO DE FENG SHUI DE GUSTAVO FERNÁNDEZ - TEORÍA, PRÁCTICA Y EJEMPLOS

DE ARMONIZACIÓN DE VIVIENDAS Y NEGOCIOS MEDIANTE LA TÉCNICA CHINA DEL FENG SHUI (parte 1)


Trabajo de Gustavo Fernández, director de "Al Filo de la Realidad"

Una de esas conclusiones tiene que ver con haber observado que, cualquiera sean nuestras desgracias o dificultades, ninguna técnica de abordaje de las mismas, ya sea para solucionarlas o superarlas con el menor dolor posible, sean aquellas parapsicológicas o de cualquier otro campo del saber humano, es útil si el individuo afectado carece de un entorno que lo armonice, que lo equilibre y al cual pueda correr a refugiarse cuando las presiones excedan su capacidad de resistencia. Porque ni las técnicas de protección espiritual, ni los sistemas más avanzados de abordaje analítico pueden sobrevivir al embate furiosos de semanas, meses y en ocasiones años de desdichas.

En ese momento, es cuando se hace imperativo contar con un “oasis”, un refugio donde recargar las baterías y potenciarse, anímica, intelectual, emocional, física y espiritualmente, para salir a enfrentar la nueva batalla de cada día. Y si ese oasis es la propia casa, mejor.

Algo parecido puede decirse del lugar de trabajo de uno. Algunos somos lo suficientemente afortunados para poder trabajar en lo que queremos y donde queremos, con lo cual tenemos toda la comodidad de ambientar el lugar de acuerdo a nuestros gustos y, en este caso, de acuerdo a nuestros conocimientos. Pero otros se ven constreñidos a desempeñarse en ámbitos que le son ajenos, donde apenas pueden aportar algún que otro detalle: la posición de tal escritorio o mesa, algún adorno, una pequeña planta, sugerir un tipo de iluminación o de colores de las paredes. Y en estos últimos casos, lo que deberías tratarse de un ambiente de estimulación positiva se va transformando, lenta e inexorablemente, en un “agujero negro” de la energía del trabajador.

 Ir a pirámides Hygia y Horus Ir a Piramicama Ir a Bungalows y casas de campo piramidales

Para revertir estas situaciones, potenciar al máximo nuestro rendimiento y transformar el espacio físico en que habitualmente nos desenvolvemos en un foco de positividad, es que hemos escritos estas lecciones. Que nacen como una inquietud de transmitir al lector el varias veces milenario arte del “Feng Shui” (literalmente “aire y agua”) chino, una disciplina que entiende que por la superficie de la Tierra discurren todo tipo de energías (o, deberíamos decir más exactamente, una sola gran energía, el Chi que según la orografía del terreno y la disposición de los ambientes de una vivienda, tiene manifestaciones, ora positivas, ora negativas) que pueden ser manipuladas, dirigidas y/o neutralizadas, según las circunstancias. Una disciplina que contó con el favor de emperadores, incapaces de decidir la instalación de una nueva ciudad, un templo o una fortificación sin que los geománticos de la corte decidieran primero su emplazamiento.


ANTECEDENTES HISTÓRICOS

La idea de que la Tierra está recorrida por flujos de energía que interactúan con la vida biológica y obviamente con el hombre, ni es original ni personal de los chinos; si bien desde tiempos tan remotos como el 4000 AC los habitantes del imperio del Dragón Celestial vienen desarrollando una técnica del “viento y del agua” (llamada así por ser los dos elementos de la naturaleza que mejor expresan los conceptos de adaptabilidad y fluidez, características comunes a toda energía), y siendo seguramente quienes desarrollaron estudios más profundos en ese sentido (fueron los primeros en señalar que así como el ser humano tenía líneas energéticas en su cuerpo –los “meridianos” de acupuntura- el planeta los tenía sobre su superficie –las así llamadas “venas del dragón”) casi todas las grandes civilizaciones, en distintos momentos de la historia, llegaron a similares conclusiones. No podemos olvidar el uso de tales conceptos entre los druidas y tal vez pueblos preceltas de Europa (el moderno descubrimiento de las “líneas ley” –llamadas así porque en Inglaterra, lugar de su descubrimiento, unen poblaciones con las partículas “ley” o “leigh” en sus nombres), entre los incas (donde los “caminos reales” eran trazados cuidadosamente por los astrólogos) y aún entre los primitivos aqueos –antecesores de los griegos- en tal sentido, es interesante recordar –y reinterpretar más allá de los símbolos- uno de los doce famosos trabajos de Hércules, semidiós hijo de Zeus y una mortal, cuando le es encomendada la tarea de robar las manzanas de oro del jardín de las Hespérides.

Este hipotético jardín de simbólicas manzanas áureas se encontraba en cierta localidad al norte de Africa, y era defendido por el gigante Anteo. Cuenta la mitología que Hércules se enfrenta con él en el istmo que en esos tiempos unía la actual España con Africa, y se trenzan en feroz combate. A lo largo de las horas de ese agotador día, Hércules observa que cada vez que levanta en el aire a su gigantesco enemigo éste parece perder sus fuerzas, pero en cuanto vuelve a poner los pies en el suelo, las recobra, seguramente por ser el gigante hijo natural de Gea (la diosa tierra). Entonces, Hércules, sintiendo que sus fuerzas comienzan a flaquear, decide “distraerlo” (¿) separando Europa de Africa empujando los peñascos para ambos lados –y creando el “estrecho de Gibraltar”, en la antigüedad conocido como “columnas de Hércules” para luego matar a su adversario, tomándolo en brazos, de forma que no tocara el suelo, y quebrándole la espalda en el aire.

De este relato simbólico podemos extraer algunas enseñanzas; además del sentido mítico de las manzanas de oro –sobre las cuales no nos detendremos aquí- es evidente la alegoría de que la tierra transmite energía, que de alguna manera fortificaba a los hombres.


Por otra parte, es muy interesante observar que la geomancia era una disciplina sumamente respetada entre todos los pueblos antiguos, tanto como método de conocimiento del futuro así como sistema para determinar los lugares energéticamente favorables o no, lo que la moderna geobiología viene a redescubrir. Hoy en día, la radiestesia (véase al respecto las lecciones correspondientes en este curso) aunada a la física permite, con abordaje científico, reinsertar en el conocimiento contemporáneo los descubrimientos de los sabios de la antigüedad.

Cada casa es un microcosmos en estrecha relación con sus habitantes. De ahí que la armonía o la falta de equilibrio en su ubicación, y la situación de los objetos en su interior puedan influir en nuestras vidas. La milenaria técnica china del Feng Shui puede ayudarnos a reciclar de forma positiva los espacios donde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo, transformando nuestro hogar en un foco de radiaciones altamente favorables para todos los aspectos de nuestra vida, y aún matizando en nuestro lugar de trabajo las consecuencias energéticamente desfavorables y llegando a revertirlas en forma de cambios, pequeños pero significativos, en al decoración, permitiéndonos recuperar la energía que perdemos inadvertidamente.

Es un hecho considerado por todas las “disciplinas alternativas” que todos los aspectos de nuestra vida, desde el económico al afectivo, desde la salud del cuerpo hasta nuestras relaciones con los demás, desde el éxito en los exámenes hasta la comunicación con nuestro hijos, son aspectos meramente parciales de un equilibrio holístico que debe mantener el ser, interpenetrando lo energético y lo espiritual. Sobre la composición y realidad de los campos energéticos no nos extenderemos aquí; ya lo hemos hecho en otras obras a las cuales remitimos al lector. Baste señalar que, respondiendo a la Ley Cósmica de Correspondencia, donde lo microcósmico se identifica con lo macrocósmico, es un hecho que si estamos desequilibrados energéticamente es dable esperar que nos desequilibremos y perturbemos económica, afectiva o socialmente.

Para ponerlo de otra forma; cuando usted atraviesa una circunstancia enojosa de cualquier naturaleza, si sólo busca la solución en el mismo terreno aparente donde se ha producido el problema, sólo conseguirá minimizarlo o suspenderlo provisoriamente; tarde o temprano, los males regresarán. ¿Acaso no ha observado usted numerosas veces en su vida a muchos conocidos que, a través del tiempo y más allá de cuántas soluciones busquen, siguen teniendo inexorablemente los mismos problemas a través de los años?. ¿Nunca pensó que una circunstancia desfavorable estaba aparentemente solucionada hasta que, como maleza perniciosa que crece en cualquier intersticio, reapareció en el momento en que menos lo esperaba, como un virus latente aguardando en su organismo la ocasión propicia para manifestarse?. Es una verdad contundente que toda expresión de un desequilibrio (falta de dinero, problemas con nuestros superiores, separación de ser amado) es apenas la expresión, en el grosero mundo material, de desequilibrios preexistente en planos más sutiles, como el mundo espiritual y el mundo de las energías.


Con esto no queremos decir que con una mera armonización solucionará todos sus problemas. Queremos significar que, para que las soluciones implementadas (laborales, familiares o de la naturaleza que sea) sean definitivas deben ir acompañadas de una armonización del lugar donde usted se desenvuelve. Y que para evitar en el futuro tales desagradables contingencias, debe mantener la armonía preestablecida.

Ciertamente, no hay demasiada diferencia entre el trabajar con Feng Shui y acudir a las técnicas de limpieza parapsicológica a las que en 0ccidente estamos tan acostumbrados. Pero a favor del primero podemos argumentar que sus efectos son más duraderos con el tiempo y, sin duda, más agradables estéticamente. Que es como decir que, además de propender a solucionar energéticamente nuestros problemas, mejora nuestra calidad de vida.

Porque el Feng Shui sintetiza las tres exigencias de la sabiduría hermética de la Antigüedad; se alimenta de aspectos espirituales, satisface la investigación experimental y además es un arte que desemboca en el placer visual de la estética de la vida.

¿Puede llegarnos la fortuna por colocar un espejo en la parte exterior de la puerta del cuarto de baño?. ¿Es posible encontrar el amor o mejorar nuestras relaciones afectivas por poner una planta en la esquina derecha del dormitorio?. ¿Influye en nuestra existencia el lugar de entrada a nuestra casa?. Por increíble y trivial que parezca, aquellos que han experimentado la influencia del Feng Shui así lo afirman. Expertos en esta técnicas han comprobado reiteradamente sus efectos. Para ellos, al igual que para los antiguos sabios chinos, nuestra casa es una segunda piel que nos protege del exterior. Es también un organismo vivo que, como nosotros, tiene boca, ojos, órganos internos cuya energía bloquearse y provocar todo tipo de problemas y malestares en nuestra vida, o bien circular con fluidez, en cuyo caso el espacio que nos rodea se convierte en un poderoso imán que atrae hacia nosotros el equilibrio y la armonía.

El Feng Shui se basa en la paciente y minuciosa observación de la naturaleza que los filósofos chinos han practicado durante milenios. Quizás cueste creer en algo tan intangible, pero cuando los practicantes de Feng Shui realizan cambios en sus hogares, comprueban que esos cambios se producen también en sus vidas. Y es que, aunque pensemos que estamos aislados de lo que nos rodea, formamos parte del mapa energético de nuestro entorno. Como la física ha demostrado, todo en el universo es vibración. Hay una vibración entre las viviendas y los seres que las habitan, de tal modo que en toda casa se reflejan los patrones de conducta de sus ocupantes.


Desde este punto de vista, de nada servirían la meditación, las dietas sanas y todas nuestras buenas intenciones de vivir en armonía, si habitamos o trabajamos en el interior de lugares perjudiciales por su orientación o contenido para nuestra salud, mientras que conseguir el máximo de bioenergía en los espacios en que nos desenvolvemos mejorará nuestra existencia cotidiana.

Ya escribimos que los efectos de las energías invisibles sobre el ser humano son, por otra parte, claros y cuantificables, como lo han demostrado la Radiestesia y la Geobiología que estudia las energías terrestres. De hecho, aunque no sean las mismas, Geobiología y Feng Shui son complementarios. Elementos como la electricidad, el ruido, la televisión o la compactera se han ido incorporando a nuestras vidas y tales disciplinas nos permiten calcular los efectos sobre el ser humano.

Si alguna duda aún existiera sobre estas afirmaciones, el reciente y polémico descubrimiento que la exposición durante años a líneas de media o alta tensión –las que habitualmente alimentan amplias zonas residenciales, tendidas a través de torres metálicas que cruzan barrios enteros- aumenta la incidencia de distintos tipos de cáncer –especialmente linfático y sanguíneo- viene a corroborar esta afirmación.

El comunismo chino puso al Feng Shui en la lista de supersticiones, pero ha sido imposible desarraigar esta disciplina de la sociedad. Actos como determinar el trazado de carreteras, construir edificios, demoler un muro o erigir una estatua en una plaza se rigen aún, en China, por ella. La profunda veneración que los chinos profesan a sus antepasados, y que precisamente fue origen del Feng Shui –encontrar un lugar idóneo para las tumbas era primordial pues si los muertos están contentos derramarán bendiciones para los vivos- continúan tan vigentes que los chinos de Hong Kong visitan incluso las tumbas de los extranjeros para no desatar las iras de los difuntos. Los hombres de negocios de la mítica ex colonia inglesa tienen tanto miedo de no respetar las reglas del Feng Shui, que el edificio de cuarenta y cinco pisos construido recientemente por el célebre arquitecto Norman Foster, como sede de un gran banco, se realizó según los consejos de Koo Pak Ling, un afamado geomántico, y se suprimieron por ello los pisos cuarto y decimocuarto, cuyos nombres en chino son de mal agüero, pues se parecen demasiado a “muerte” y “muerte súbita”.

En las últimas décadas las reglas del Feng Shui se han extendido hasta 0ccidente. Hombres de negocios como Richard Branson, el excéntrico multimillonario inglés fundador de las tiendas “Virgin”, no tienen reparos en confesar que no dan un paso en sus negocios inmobiliarios son consultar a un experto en Feng Shui. Y el controvertido cantante británico Boy George –vocalista del grupo pop Culture Club- quien recurrió al Feng Shui cuando su vida estaba a punto de derrumbarse, ha declarado abiertamente haber terminado con muchos aspectos neuróticos de su personalidad al ordenar su casa siguiendo las leyes de este arte.

Su filosofía tiene en cuenta fundamentalmente dos aspectos: primero, que todo cuanto hay sobre la Tierra es un burdo reflejo de lo que pasa en el cielo (por eso esta disciplina es, como la consideraremos más adelante, fuertemente astrológica) y en segundo lugar, la unidad dual compuesta por dos fuerzas opuestas, el yin y el yang. Hallar el equilibrio entre el cielo y la tierra, yin y yang, es la meta de todo practicante de Feng Shui. Este propósito se reflejó primeramente en la antigua China en un Feng Shui del paisaje, necesario para la feliz ubicación de tumbas, poblados y casas, que tenía en cuenta lo que se ha dado en llamar las energías del Dragón celeste (yang) y el Tigre blanco (yin), dos corrientes magnéticas distintas, masculina o positiva la una y femenina o negativa la otra, que representan las energías del cielo (yang) y de la tierra (yin). El Dragón se manifiesta en las elevaciones del terreno, colinas, montañas, etc., mientras que el terreno llano y ondulante simboliza la energía terrestre del Tigre. El lugar donde ambas se cruzan, donde no hay preponderancia de ninguna de las dos, es el favorable para situar una tumba o una casa, siempre y cuando haya además un equilibrio entre el resto de los elementos presentes. El punto central de una cadena de colinas en forma de herradura, por ejemplo, sería el sitio ideal para fundar una ciudad, y en tal enclave es donde se encuentra la ciudad china de Cantón.

Flor de Loto

Es tal la confianza que tenemos en las virtudes armonizadoras de este sistema, que luego de recomendarlo a centenares de asistentes a nuestros consultorios parapsicológicos y recoger las experiencias de los alumnos iniciados en este arte milenario a través de nuestros cursos que hemos confeccionado este trabajo, inspirado en los propios apuntes de nuestros seminarios de Feng Shui dictados en diversas provincias de nuestro país, para poner al alcance de cualquier interesado una guía práctica y de inmediatos resultados en la optimización de su vida cotidiana. Si usted, lector o lectora amigos, descubren en estas páginas el acceso a una nueva dimensión de positividad en sus vidas, nuestras expectativas habrán estado plenamente satisfechas.


DE ARMONIZACIÓN DE VIVIENDAS Y NEGOCIOS MEDIANTE LA TÉCNICA CHINA DEL FENG SHUI (parte 2)


UN NIDITO DE AMOR

Estela y Darío eran dos jóvenes enamorados dispuestos a construir un proyecto de vida conjunto. Prácticos y eficaces, habían decidido casarse cuando hubieran terminado la construcción de su casa, una pequeña y modesta, sin grandes pretensiones, adaptada a sus medianos ingresos de dependientes de comercio. Un proyecto que, con grandes dificultades, habían ido postergando durante más de siete años, los que llevaban de noviazgo, y que ahora se decidían tenazmente a enfrentar.

Pero su amorío había sido una crónica de desdichas. Desde el cíclico fallecimiento de algunos seres queridos hasta obstáculos en el trabajo –de hecho, Darío lo había perdido en dos oportunidades y Estela en una, y con grandes esfuerzos y ansiedades habían logrado reinsertarse laboralmente-, pasando por el enfrentamiento que como Montescos y Capuletos del Tercer Mundo parte de la familia de una sostenía con parte de la familia del otro, por un quítame de allí esas pajas cuyas verdadera razones de ser ya todos habían olvidado. Si a esto le sumamos el temor de ambos que una “ex” del muchacho, nunca resignada a haberlo perdido, acudiera a cuanta curandera y brujo se le cruzara para boicotearles la pareja –como de hecho se había encargado de anunciar a cuatro vientos- la preocupación de los chicos sobre la factibilidad y la continuidad de su emprendimiento parecía justificada. Fue en tal situación que ambos acudieron a consulta conmigo, en busca de una manera de “protegerse” de tanta mala espina.

Después de analizar con una tirada de cartas de Tarot la posibilidad –afortunadamente nula- de que la ex novia de Darío realmente le hiciera algo –por aquello de “perro que ladra no muerde” (si bien ciertamente algunos, efectivamente, mientras muerden no ladran) y una sinastría astrológica me confirmara la buena empatía y correspondencia de esta pareja, planteé la necesidad no sólo de encarar a la brevedad la consolidación de la relación mediante la construcción de la casa, sino la necesidad de transformar la misma, precisamente, en el centro energético de donde devinieran todas las “protecciones” que pudieran necesitar en el futuro.

En efecto, si bien yo podría haber confeccionado ciertos elementos, cuya descripción sería ociosa en esta oportunidad, para protegerles, el hecho cierto es que los mismos sólo serían útiles durante lapsos específicos de tiempo, incómodos de llevar consigo y obligaban a esperar fechas especiales para su preparación. De manera que decidí transformar la propia vivienda de estos jóvenes en un “talismán” protector contra tanta mala onda que les rodeaba, por lo cual, conjuntamente con el maestro mayor de obras responsable de la edificación, decidimos construirla respetando las reglas del Feng Shui.


Aún me causa gracia recordar la cara de Darío cuando mencioné estas, para él, extrañas palabras. Necesité más de una hora para explicarle sucintamente su porqué, su cómo y su para qué, y debo admitir que si no hubiera sido por la entusiasta adhesión de Estela, que creo algo conocía sobre el particular, el sorprendido novio dudosamente hubiera accedido a condicionar sus ideas edilicias a las que yo le sugería. Aún resuena en mis oídos la sombra sospechosa que tiñeron sus palabras al cerrar esa primera entrevista:

- Pero, ¿seguro que servirá de algo?

Tres meses después, en contra de las agoreras, nefastas predicciones de sus allegados y aún de sus propias estimaciones, la casa ya estaba lista para ser habitada. Y debo aclarar, su primera casa. Porque aunque la “ex” siguió zumbando en las cercanías por algún tiempo, y primos de una y cuñados de otro se miraban torvamente cada vez que casualmente se cruzaban en la calle, Estela y Darío comenzaron un camino ascendente realmente prodigiosos. No sólo su pareja se fortificó, sino que, aún a pesar de tomar nuevos compromisos laborales que los obligaban a mayores responsabilidades y mucho tiempo ocupado, trajeron en tres años dos preciosas criaturas al mundo, Estela volvió a la facultad –que había abandonado años atrás desesperanzada de su vida- y Darío, con algunas buenas ideas empresariales, comenzó poco después del nacimiento de su segundo hijo una actividad part time de repostería y panadería que creció y creció hasta que, tres años después, y sin necesidad de vender esa primera casita construyeron otra de casi doscientos metros cuadrados cubiertos, que hoy ocupan. Y sus asuntos continúan viento en popa. Hace poco me visitaron. Y yo, que quizás como una de las pocas virtudes con que la Naturaleza me ha dotado es una memoria elefantiásica, no pude evitar preguntarles, con algo de sorna:

- ¿Y? ¿Sirvió de algo?

Este es un ejemplo –de los muchos que he acumulado- de cómo cuando uno tiene la oportunidad de tomar en cuenta al Feng Shui desde la construcción inicial pueden obtenerse excelentes beneficios de esa iniciativa. Tal vez éste no sea su caso. Tal vez usted ya tiene su casa diseñada de determinada manera desde antes de enterarse que esta disciplina existía, o tal vez, aunque la conocía, no tuvo muchas oportunidades de modificarla, ya sea porque el plan de vivienda que eligió predeterminaba la conformación de las mismas, ya sea porque sus constructores estaban acostumbrados a hacer las cosas de una manera, y esa manera no era precisamente la de usted. No importa, en otros capítulos, y a través del ejemplo de otros casos que he recogido, podrá ir usted descubriendo las similitudes con su propia vida y adelantarse a los acontecimientos tomando en cuentas, desde el punto de vista de la decoración de interiores, los principios del Feng Shui. Pero este capítulo no es –útil sólo a quienes van a construir su casa. Porque, usando sabiamente estas enseñanzas ¿quién podría negarle a usted –sí, a usted que me está leyendo- que las cosas no podrán irle tan bien que hay aún otras casas en su vida que construir?

LA CASA COMO SER VIVO

Si entendemos la relación ya explicada entre los seres vivos y sus viviendas, podemos decir que el plano de la casa responderá también como un ser, donde cada habitación es básicamente una parte del cuerpo. Esto es muy importante: según la “salud” de cada “órgano” de la casa, así estará la parte de nuestra vida asociada a la función de ese órgano. Por ejemplo, si el “estómago” es imprescindible para la alimentación, la disposición de la habitación que represente ese órgano tendrá que ver con el aprovechamiento de los recursos materiales, la administración del dinero, etc.


Así podemos confeccionar la siguiente correspondencia:

Hall de entrada – puerta de acceso – galería: Boca

Ventanas: Ojos, oídos y narices

Sala de estar: Corazón

Comedor: Estómago

Baño: Riñón

Cocina: Hígado

Dormitorio: Pulmón

Habitación de juego, biblioteca, espacio para Hobbies, rincón propio: Organos sexuales

Patio trasero, jardín, garage: Intestinos


Lo que primero se infiere de esta tabla es que la mayoría de las viviendas del hombre contemporáneo están en flagrante contradicción con los principios del Feng Shui. Si bien es tolerable que tenga sólo un baño –si usted tiene un lavadero, este, desde el punto de vista de nuestra disciplina, tiene el mismo valor energético que el baño y por lo tanto su casa tendrá, como corresponde, dos riñones- las viviendas con un solo dormitorio, o caso contrario, con tres o más dormitorios, violan el equilibrio del yin y yang de la construcción, de donde se observa que si bien las carencias arquitectónicas crean desarmonías, la opulencia también las trae. Un fenómeno impresionante que se ha observado –y que usted cotejará a lo largo de este libro- es que en aquellas habitaciones donde se altera profundamente el equilibrio energético o, para decirlo con otras palabras, no se respeta en lo más mínimo los principios del Feng Shui, alguno o todos sus habitantes sufren severas y crónicas afecciones de o los órganos correspondientes a la simbología de las habitaciones no equilibradas.


Pero también debe considerarse otro principio, conocido como el de “ba-gua”. El ba-gua es un cuadrado mágico, es decir, un trazado de forma acertadamente cuadrangular con propiedades simbólicas que lo hacen muy especial. Se utiliza una cuadrícula con nueve casilleros que se aplica sobre el terreno o vivienda, mostrando qué área de la misma se relaciona con los distintos aspectos de nuestras vidas. Se presume que para que uno esté en armonía tienen que existir cada una de las áreas del ba-gua y que cuando falta una de ellas nuestras vidas se verán afectadas en ese aspecto.

Para la sistemática aplicación del ba-gua es imprescindible conocer el fundamento y filsosofía del “pa-kua”. Se trata de la segunda secuencia celestial del I Ching o Libro de las mutaciones, realizada hacia el año 1200 AC por el rey Wen y su hijo, el duque de Chou. Este mapa mágico, usado a menudo en el exterior de las puertas como talismán protector de energías negativas, tiene la clave de todos los asuntos celestiales y terrenales. Los ocho trigramas –símbolos compuestos por tres líneas, yang (llenas, plenas o cerradas) y yin (cortadas o abiertas)- dispuestos en él reflejan un aspecto básico de la naturaleza: Cielo, Tierra, Fuego, Agua, Montaña, Lago, Viento y Trueno, mientras que el vacío que dejan todos ellos en el centro representa al Todo, la unidad siempre cambiante cuyo símbolo es el tai-chi. Cada uno de estos trigramas simbolizan una serie de emociones y cualidades, partes del cuerpo, estaciones, puntos cardinales, relaciones sociales y áreas de nuestra vida: Amigos generosos, Relaciones amorosas, Iluminación o fama, Autoconocimiento, Creatividad o Descendencia, Bendiciones de la fortuna y Antepasados, respectivamente. Por último, cada uno de los casilleros estará también conectado con cada uno de los elementos o agentes chinos: Madera, Agua, Tierra, Viento y Metal. Todos estos casilleros están interconectados entre sí y se influyen mutuamente. Cuando están equilibrados y tienen una relación poderosa a través de la polaridad de sus fuerzas físicas y vibratorias, se dice que estamos en armonía. Esta imagen se resume en la casilla del centro, relacionada con el equilibrio del Tao (lo que podría interpretarse como el “camino de la vida”, aunque ya muy bien escribía Lao-Tsé que “el Tao que puede explicarse ha dejado de ser el Tao”).

El plano de la “casa ideal” de Estela y Darío A continuación les presento el boceto sobre el cual mis dos consultantes construyeron su “nidito de amor”. Se observará claramente que se trataba de una edificación pequeña, lo que no le impedía estar energéticamente equilibrada, y aunque no estaba “completa orgánicamente” funcionó a la perfección. Si se proyecta cada casillero del ba-gua a la casa se observarán sus correspondencias.

Autor: Agradecemos este artículo al parapsicólogo argentino Gustavo Fernández


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VIAJE A EGIPTO CON GABRIEL SILVA - Viaje Científico e Iniciático para todas las edades