ÓRGANOS TRANSPLANTADOS CON ÉXITO GRACIAS A PIRÁMIDES TERAPÉUTICAS


Piramicasa no puede suministrar datos de sus clientes, pero los que han recibido órganos en transplante de hígado, transplante de riñón o cualquier otro, pueden utilizar Piramicamas normales como modelos Hércules, o vivir en Casas Piramidales sin ningún riesgo y con todos los beneficios derivados de la energía piramidal. Poco a poco dejan de depender de los medicamentos antirrechazo.

Tenemos entre otros, un caso muy interesante, de una persona que recuperó sus propios riñones tras un transplante.

La explicación del beneficio del poder piramidal en pacientes transplantados no es complicada de entender, si se tiene algunos conocimientos básicos sobre la mecánica molecular, aunque una explicación a fondo y de carácter científico requeriría que el lector comprendiese al menos lo fundamental de la mecánica cuántica. Sin embargo pretendemos que este artículo sea comprensible a todo público, por lo que enfocaremos el tema sin palabras muy técnicas.

Manual Básico de Piramidología

En el Manual Básico de Piramidología y otros documentos de esta web, podrás informarte más en detalle sobre el porqué funcionan las pirámides, usando el campo magnético terrestre, lo cual implica una magnetoterapia extremadamente natural y ajustada a los valores de nuestro mundo, con medio gauss en la atmósfera y un gauss en el suelo (ver más sobre Gauss). Lo que conseguimos en primer término en las aplicaciones biológicas, es que nada se pudra dentro de la pirámide. Ni en macro ni en microescala. No hay descomposición desordenada a nivel molecular, sino reestructuración molecular. De modo que las bacterias infecciosas no pueden prosperar, porque para hacerlo producen agentes que desencadenan el lisado celular (por ruptura de la membrana celular) y estos agentes similares a la lisina o variantes de la misma, quedan innocuos en el ambiente piramidal, aún dentro de la bacteria que intenta producirlo para luego alimentarse de la materia celular descompuesta.
Algunas bacterias infecciosas entran en autolisis (destrucción programada, pero en este caso circunstancial) al no poder alimentarse, pero la mayoría quedan inactivas hasta morir de inanición, sin más, de modo que no desparraman en el organismo sus restos. Las bacterias simbióticas de la flora intestinal y los fagos, o cualquier otro componente del sistema inmunitario, no tienen inconvenientes con el efecto piramidal porque nada propio del cuerpo tiende a la destrucción. La autolisis celular se da en algunas ocasiones, pero la mayor parte tiende a la autorrecuperación, salvo las que han sufrido daño muy severo o han cumplido completamente su ciclo de vida, que para más, se alarga considerablemente en la atmósfera piramidal.


Verdadera molécula de agua, 5 H2O

También ocurre que la descomposición por hidrólisis (tanto la celular como de las bacterias invasoras) se ve drásticamente reducida al reestructurarse las moléculas de agua, que como recordamos, se componen realmente de cinco monómeros de H20. Así que en vez de explotar (lisado), las bacterias infecciosas se mueren y son eliminadas del organismo por sus diversos medios. Todo este complejo mecanismo biológico sólo ocurre en el ambiente del campo magnético de la pirámide, por lo tanto no puede comprenderse desde la química y los mecanismos conocidos por la citología, la patología ortodoxa o las diversas disciplinas relacionadas. Ni siquiera la tafonomía (disciplina que estudia los procesos de descomposición) puede comprender el efecto piramidal todavía, a falta de interdisciplinaria con la física cuántica. En síntesis, NADA SE PUDRE dentro de la pirámide, pocas o ninguna célula o bacteria desprende material génico, porque incluso las que entran en autolisis no tienen culminación propia del lisado, sino que se liofilizan, quedan muertas tal cual están, listas para que los "basureros" del cuerpo se la lleven.

De modo que las personas transplantadas (como cualquier otra) no necesitan tomar esos antibióticos, que matan indiscriminadamente a las bacterias infecciosas como a las simbióticas, dejando al paciente sin flora intestinal y sin sistema inmunitario... Pero hablemos ahora exclusivamente de los pacientes transplantados.

Paciente con mano transplantada Paciente con mano transplantada tratada con el efecto piramidal Mano transplantada con muy buen aspecto gracia al efecto piramidal

¿Por qué se produce el rechazo del órgano transplantado?

Hay dos factores que producen el rechazo y son por un lado la existencia de agentes intrusos (bacterias y conjuntos de moléculas de diverso orden) que estaban ya en el órgano del donante. Por otro lado, la "sintonía" vibratoria de ese órgano, cosa que los médicos no podrán entender hasta que comprendan con sentido interdisciplinaro, que estamos compuestos por materia corpuscular como por su contraparte cuántica: la materia ondulatoria, es decir "vibraciones" desde el punto de vista mecanicista. Cada persona tiene una "vibración" particular, y por más afines que sean el donante y el receptor, jamás será igual la vibración cuántica del órgano extirpado y la del transplantado. Así que veamos porqué el efecto piramidal genera un efecto antirrechazo, que por lo antes explicado se comprende que lo hace sin destruir el sistema inmunitario ni la flora intestinal, ni ninguna otra función orgánica o sistema.


1) Los pacientes no sólo quedan fuera del riesgo de infecciones, aunque hayan estado tomando medicamentos supresores del sistema inmunitario, sino que las células (y todas sus moléculas) que componen el órgano transplantado, se encuentran en poco tiempo de exposición, libres de agentes intrusos. La limpieza de intrusos del órgano transplantado (eliminación de bacterias, otros microbios y diversas enzimas, proteínas y protobios en general) se produce más rápidamente por la optimización del agua corporal. Esta agua piramidalizada disuelve cálculos, nodos de residuos orgánicos, etc., y los elimina más rápidamente del cuerpo. De este modo, los agentes del sistema inmunitario dejan de atacar al órgano porque no hay intrusos en él.

2) Al mismo tiempo que ocurre lo anterior, hasta la última molécula del órgano transplantado se afina en una "nota única", que es la que impera en todo el cuerpo, y es el promedio de 440 Hz de los campos magnéticos de los organismos vivos. Poco a poco el órgano injertado se irá "afinando" a las vibraciones propias del receptor, pero mientras tanto, se traza una serie de líneas de afinidad al reconstituirse las moléculas a sus formas más básicas y funcionales. Desde el punto de vista cuántico, las "vibraciones" que comentamos anteriormente están determinadas cuantitativa y cualitativamente por subpartículas diferentes, pero cuando se produce una reconstitución molecular del agua en todo el cuerpo, incluyendo al órgano del transplante, los niveles de subpartículas, así como sus funciones, se igualan en todas las moléculas, por lo tanto se emparejan las propiedades cuánticas a nivel celular y consecuentemente a nivel orgánico. Lo mismo pasa con todas las demás moléculas, pero las del agua son las que comienzan y determinan el resto del proceso. Por más complejas que sean las moléculas orgánicas y aún sin el Efecto SiMaFo (Simpatía Magnética de la Forma), aunque tarden algo más que el agua, acabarán por corregir su estructura, completando cuánticamente sus átomos. El Efecto SiMaFo es lo que determina que el agua, al ser de forma piramidal (formada por las líneas de tensión interatómica) y uno de los compuestos más maleables, sea la primera en reestructurarse en una pirámide que tiene las mismas proporciones.

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Mientras aún hay falsos "escépticos" que denostan nuestro trabajo de investigación independiente, en Cuba decenas de miles de personas han sido tratadas con éxito mediante la terapia piramidal y en el resto del mundo, los de mentalidad más abierta (sobre todo cuando no obtienen resultados con la medicina ortodoxa) recurren a la piramidoterapia como último recurso. Más de tres mil personas en otros países, principalmente de Europa.

Si bien se ha conseguido hasta ahora un éxito rotundo en los pocos casos de transplantes de órganos, como en todas las enfermedades tratables con la pirámide, es posible que en algunos de esos casos no hubiesen requerido de transplante si hubiesen acudido antes a esta tecnología.



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