EFECTO ANTIESTRESANTE DE LA PIRÁMIDE




El Efecto Piramidal no es meramente antiestresante. El efecto antiestrés de la pirámide es un derivado de otros más importantes. El estrés es un estado de desarmonía causada por el desorden psicológico y orgánico crónico, derivado a su vez de una actividad excesiva del sistema nervioso. También existe cierto estrés a nivel celular y en general podríamos decir que la mayoría de las disfunciones (orgánicas o nerviosas) provienen de algún tipo de estrés, a la vez que lo causan; a diferencia de una minoría de disfunciones causadas por traumas, radiaciones intensas, etc. Incluso algunas radiaciones, al ser de escasa magnitud pero constantes, producen estrés celular y nervioso.


Eso es más común cada día, merced a la tremenda contaminación electromagnética y de microondas que causa la telefonía móvil, los hornos y muchos aparatos modernos. Usar pirámides contra el estrés no conlleva riesgos de ninguna clase cuando están bien fabricadas y con los materiales adecuados. La evidencia de solución en trastornos del sueño de diversa índole ya cuenta con miles de casos, de modo que la mejor terapia del sueño que puede tenerse, es una pirámide y no los medicamentos que crean dependencia.

La diferencia entre el estrés y cualquier otra causa de desarmonía, es que el estrés es acumulativo, crónico, se produce lentamente. Algunas personas lo manifiestan más en lo psíquico, otras -de psicología más resistente y racional- demoran más en mostrar los síntomas y lo manifiestan con problemas físicos.


Si bien la pirámide no puede modificar el ritmo de vida que cada uno se haya impuesto, el efecto antiestresante a nivel nervioso y celular, cuya causa es la reestructuración molecular, el barrido de radicales libres, etc., así como la mejor calidad del sueño dentro de la pirámide, podemos decir que una amplia mayoría de síntomas de estrés empiezan a desaparecer desde la primera noche al dormir en ella. En buena medida se combate también el estrés celular y orgánico causado por la intoxicación progresiva de la mala alimentación. No obstante, no podemos pretender que durmiendo en una pirámide quedemos totalmente inmunizados contra la continua exposición a radiaciones, venenos y desórdenes de vida. El poder de la pirámide debe ser "ayudado" con una buena alimentación y un cuidado propio, porque no nos convierte en superhombres.

Los deportistas de élite y la gente cuyo trabajo les lleva a altos niveles de estrés general (aparte de los enfermos de diversas dolencias), son los que mejor y más rápidamente aprecian la diferencia entre dormir en una pirámide y una cama cualquiera. Incluso se pueden comparar similitudes al dormir en la pirámide, con una cámara hiperbárica. Ambas cosas son, además, complementarias. De hecho las pequeñas pirámides de Egipto como Hetepheres, Meritetis y Henutsen (que se encuentran en Gizhé, al costado de la Gran Pirámide), tienen sus subterráneos que funcionaban como cámaras hiperbáricas por columna de agua (aparte de funcionar como CES, parrilla de descarga o ralentización iónica)

Pirámides egipcias de Cheops, Henutsen, Meritetis y Hetepheres en dibujo, con sus medidas

Los Egipcios no construyeron las pirámides -al menos las más importantes-, pero supieron mantener y conservar, arreglar y utilizar la mayor parte de ellas. Las Escuelas de Misterios en realidad se dedicaron en su mayor parte -temporal y geográficamente- a conservar conocimientos heredados de sus "dioses", es decir de la civilización que las construyó y que en varias ocasiones volvieron para enseñar y civilizar a sus herederos. Hay indicios de que más de un faraón ha podido vivir en una pirámide y no sólo para dormir mejor, porque una arqueóloga peruana descubrió hace algunas décadas, unas cuántas partes de madera y cal, que ensamblándolas, revelaron ser parte de una construcción piramidal de unos diez metros de lado.

El poder de las pirámides se conocía entonces (no sólo el efecto, pero no enseñaron estos "dioses" todo el cúmulo de conocimientos que implica el desarrollo de la piramidología, porque no era posible enseñar a un pueblo primitivo todo el haber científico, como no sería posible hacerlo hoy con muchas de las tribus aborígenes de nuestro tiempo. No obstante, los egipcios usaron el poder terapéutico de las pirámides y en las tres mencionadas (G1a, G1b y G1c), se combinaba la terapia de antipirámide con su cámara hiperbárica. En ellas se conseguía entre tres y cuatro atmósferas mediante columna de agua y la permanencia en ellas prolongaba considerablemente la vida. Además de la longevidad, la salud mantenida hacía una excelente calidad de vida de los usuarios. En esa época, sólo podían disfrutar de esos beneficios los faraones y su corte, pero hoy están estas cosas al alcance de la mayoría en los países civilizados.



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